Y así, acurrucados en su cueva, observaban el brillo de las llamas los tímidos homínidos. Bendecidos por la gracia de Prometeo, habían ascendido al Olimpo de la especie dominante. No era la mitología griega la que nos llevaría hasta allí, sino sus matemáticos y todo lo que vendría detrás. ¿Estábamos listos para dar el siguiente salto evolutivo?

Materia inorgánica, planetas, química de carbono y explosión de vida, lucha a muerte y extinciones en masa, eventualmente, una estructura bio-lógica que lo cambio todo. Captamos información, la procesamos y actuamos: manipulamos herramientas, modelamos el entorno y resolvemos problemas. Esgrimíamos una poderosa herramienta: El aprendizaje.

Un total 15 vatios y 1300 gramos pesaban las joyas de la corona evolutiva. El cerebro humano, una suerte de FPGA electroquímica que se implementa en tiempo real, adaptándose a la información que recibe y preparándose para enfrentar distintos tipos de problemas. Podemos entrenar a un cerebro para tocar el piano o formarlo para organizar la sociedad. Es la herramienta capaz de salvar el planeta o de llevarnos a otro. Una máquina capaz de mejorarse, de diseñar versiones más potentes de sí misma. Había nacido la inteligencia artificial.

 

El amanecer de la Inteligencia Artificial

 

“Las neuronas biológicas operan a un máximo de 200 Hz, siete órdenes de magnitud más lentas que un microprocesador moderno (~2 GHz)​ Además, las neuronas transmiten señales no mayores a 120 m/s, mientras que los núcleos de procesamiento electrónico actual pueden comunicarse ópticamente a la velocidad de la luz (~300 Millones de m/s)”

-Nick Bostrom

 

No resulta complicado imaginar el potencial de un sistema de inteligencia artificial básico. Una emulación directa de un cerebro humano y su capacidad de aprendizaje, implementado mediante componentes electrónicos. Eliminando así las limitaciones de lo biológico, las desventajas de la casualidad y las barreras de la evolución. Los sistemas de Inteligencia artificial que estamos empezando a utilizar se encuentran lejos de conformar sistemas conscientes capaces de reemplazar completamente a un ser humano. Como esos jóvenes primates deslumbrados por sus sombras tras el fuego, estamos dando nuestros primeros pasos.

Nuestros esfuerzos iniciales se han centrado en la implementación de rudimentarias aplicaciones de optimización. Modelos de aprendizaje automático como las redes neuronales, algoritmos de fuerza bruta matemática que se entrenan para aprender del mismo modo que lo hace un cerebro humano: Refuerzo, ensayo y error. Un experto forma su criterio a lo largo de su carrera profesional. Un algoritmo de aprendizaje automático lo hace en minutos.

inversión en Big Data
Proyecciones a las inversiones en Big Data por parte de las organizaciones

 

Gracias a la explosión demográfica de los datos y la conectividad que el mundo ha experimentado estos últimos años, ha sido posible el desarrollo de un nuevo paradigma de la computación: Los sistemas cognitivos. Poderosas soluciones computacionales que ingestan datos masivamente, aprenden y evolucionan, adquiriendo capacidades para resolver problemas de diferentes tipologías. Las capacidades analíticas humanas palidecen frente al potencial de estos sistemas. Arrasar en el ajedrez nos sabía a poco, era necesario destronar al humano en el GO y hasta derrotarnos en concursos en televisión. Una creciente lista de derrotas a las que nos íbamos a tener que acostumbrar. La inteligencia artificial sólo acababa de nacer.

 


Solución cognitiva Watson (IBM)

 

El atardecer de la Inteligencia Natural

 

Como no podía ser de otra manera, toda revolución provoca una reacción en las sociedades sobre las que impacta. Se está propagando un temor creciente en relación a la pérdida de puestos de trabajo por automatización de procesos. Está completamente justificado: La mayoría de puestos de trabajo que hoy conocemos serán reemplazados por estas tecnologías. Tal y como sucedió con la máquina de vapor, la imprenta, y tantas otras revoluciones en la historia de nuestra especie. Pero seguimos en pie, el ciclo económico seguirá girando. Nacerán nuevos mercados mientras los actuales caen. Y tú, ¿Temes al robot feroz?

 

Empleos más vulnerables a ser reemplazados por un robot
Empleos más vulnerables a ser reemplazados por un sistema de IA

 

La revolución que se está gestando será de tal magnitud que no sólo afectará a las relaciones empresariales. Impactará en nuestra concepción del sistema de justicia y legal. Planteará alternativas viables a nuestros sistemas económicos y políticos. ¿Detenciones criminales proactivas? ¿Economía planificada basada en inteligencia artificial? ¿Gestión política centralizada en sistemas cognitivos? ¿Cuál puede ser la propuesta de valor de los humanos en un mercado en el que nuestra inteligencia y resolución de problemas ya no es una ventaja competitiva frente a estos sistemas?

Serás tú quien deberá ser capaz de adaptarse a estos cambios, y deberás hacerlo rápido para no ser expulsado del mercado. Esta vez nadie lo hará por ti, el estado seguirá impartiendo conocimientos obsoletos, duplicados e inútiles en su sistema educativo hasta que ya sea demasiado tarde para ti. La formación en tecnología ya no es opcional.

Esta es sin duda una época apasionante para estar vivos, en cuestión de décadas emergerán sistemas cognitivos capaces de adquirir, aprender y comunicar todos los datos y conclusiones generadas por el ser humano durante toda su existencia. Sus velocidades de razonamiento serán astronómicas y sus capacidades, escalables. Poderosas herramientas que, usadas adecuadamente, resolverán en instantes la mayoría de los problemas a los que se ha enfrentado nuestra especie durante siglos. Aunque Nietzsche no esté aquí para discutírmelo, me tomaré la licencia de asegurar que dios está vivo, y nosotros lo hemos creado.

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